Mercadito le muestra al vecino cuánto sale su lista en cada tienda del barrio — con el envío ya sumado, sin sorpresas — y se la lleva hasta la puerta con repartidores propios. Los que comparan no venden, y los que venden no comparan. Nosotros hacemos las dos cosas.
La misma canasta cambia de precio — y bastante — entre tiendas que están a cuadras una de otra. Pero esa información no está junta en ningún lado, y mucho menos convertida en una compra.
Los que venden online muestran solo sus precios. El vecino que quiere comparar termina con cuatro apps abiertas y un papelito anotado a mano.
Las apps de reparto viven de comisiones y de posiciones que se pagan: contarte dónde está más barato va contra su propio negocio.
Donde existen comparadores, te muestran el número y ahí terminan: el ahorro depende de que después vayas caminando. Nadie cierra la compra.
Tres piezas que por separado ya existen. Juntas, no las tiene nadie acá.
El vecino arma su lista eligiendo de un catálogo cerrado — nunca tipea libre — así se compara manzana con manzana. Hasta la calidad de los frescos se elige: Primera o Común.
Desde la comparación se pide, en una sola tienda, con el total cerrado al confirmar. Y si el comercio cambió un precio o le falta algo, el vecino se entera antes de que salga el pedido — y decide él: aceptar, cambiar por otro o cancelar. Sin sorpresas en la puerta.
Repartidores nuestros, con el costo por distancia a la vista antes de confirmar. La entrega no es un accesorio: es el negocio.
Cada jugador domina su fila. Pero completar la columna les cuesta el negocio: el que cobra por aparecer primero no puede volverse comparador honesto, y ningún súper va a mostrar los precios del de enfrente.
| Comparadores de precios | Súper con e-commerce | Apps de delivery | Mercadito | |
|---|---|---|---|---|
| Compara precios entre tiendas del barrio | ✓ | ✗ | ✗ | ✓ |
| Vende directo sobre esa comparación | ✗ | ✓ | ✓ | ✓ |
| Entrega con logística propia y costo visible | ✗ | parcial | ✓ | ✓ |
| Ranking sin publicidad ni posiciones pagas | ✓ | — | ✗ | ✓ |
Categorías del mercado de Asunción y la región; el detalle actor por actor está en el análisis competitivo interno.
El backend, el catálogo, las listas y el motor de comparación con distancia están construidos y probados con datos reales del barrio. Esto es una captura fiel de lo que devuelve:
Un comparador con precios viejos miente. Por eso acá el precio no es una foto: es un ciclo que se retroalimenta y se mantiene fresco solo. Cada dato nace, se contrasta, se usa, envejece — y si sobrevive, premia al que lo trajo.
Dos fuentes sobre el mismo catálogo cerrado: el precio oficial que declara el comercio y el que reporta el vecino que lo vio en la góndola, geolocalizado.
⚙ Django + formulario sobre ficha · geolocalización del navegadorAcá nadie se cree nada porque sí: el comercio no puede borrar lo que reportó la comunidad, la reputación del que aporta pesa, y cuando hay reseñas, la del que compró de verdad vale más que la opinión suelta. Un moderador humano es la red de seguridad.
⚙ Postgres con reglas de integridad · reputación + moderaciónEl dato limpio entra al motor: total por comercio con el envío por distancia, rankeando solo a las tiendas que cubren la lista completa.
⚙ Motor propio en Python · distancia haversineCada precio de la comunidad tiene fecha de vencimiento, como un lácteo. Lo viejo se degrada a la vista en vez de mentir:
El dato que sobrevive — sigue vigente, nadie lo desmintió — le acredita al vecino que lo trajo. Eso invita a traer más datos frescos, y la rueda vuelve a girar.
⚙ Billetera de crédito de plataforma · recompensasEl vecino paga el envío y lo ve antes de confirmar — ese es nuestro ingreso, sin letra chica. La gracia está en que el repartidor entregue varios pedidos en una misma salida: el costo de la vuelta se reparte y el mismo fee empieza a dejar margen. Por eso arrancamos en un solo barrio denso, y recién nos movemos cuando la ruta se paga sola. Jugá con el deslizador:
Cifras ilustrativas del modelo (fee Gs 10.000, ruta Gs 12.000); se calibran con el piloto. Regla dura: no se abre una zona nueva sin que la actual sea rentable. Y hay cosas que no hacemos ni por plata: inflar precios, cobrar por aparecer primero o esconder comisiones. La confianza es el activo.
La comunidad mantiene vivo el dato, y lo premiamos por lo que suma en el momento: llenar un hueco rinde más que repetir lo que ya está. El detalle: el grueso se paga en crédito de plataforma, no en efectivo — fidelización real sin quemar caja.
Habilitar un local nuevo o cargar algo que casi nadie tenía es lo que más suma — y el primero en hacerlo se lleva el bono más grande. Así se llena el mapa.
Reportás un precio y sigue vigente, o contestás consultas sobre las fichas de productos: crédito.
El único componente que paga en efectivo, y el que más pesa: es crecimiento real, no una métrica de vanidad.
★ ponderación más altaSe gana aportando y se gasta en el próximo envío o compra: el valor no sale del sistema. Baja la salida de caja, empuja la recompra y ata un poco más al vecino a Mercadito.
Reservado para la venta entregada — lo único que de verdad trae y retiene clientes.
Todo lo que se arma ganando el súper — repartidores con densidad, comercios con cuenta, vecinos que vuelven — se reutiliza entero para contestar otra pregunta de todos los días: "¿dónde hay una muzzarella rica, a buen precio y cerca?" Comparación por tipo de plato + estrellas de la comunidad + precio + distancia.
El orden importa: primero se gana el súper, donde nuestra comparación pega más fuerte y la competencia es más floja. La comida entra después, montada sobre una red que ya se paga sola — no antes, de frente contra el más fuerte del delivery.
Cada etapa tiene su portón de decisión con métricas fijadas de antemano: no se avanza sin que la anterior dé señal. La vara que manda: vecinos que vuelven a comprar — y por qué vuelven.
Pedidos reales por WhatsApp con la logística propia, sin app: ¿la gente cambia dónde compra por el precio, y repite?
◉ próximo pasoApp pública en Villa Morra: lista → comparación → pedido → entrega con seguimiento. Y crecemos por donde el barrio ya conversa: listas y ahorros que se comparten por WhatsApp, sin un guaraní en publicidad. La base técnica ya está construida.
✓ producto base listoComercios que manejan sus propios precios, la comunidad reportando, reseñas verificadas y recompensas.
○ tras validarEl segundo vertical sobre la red ya rentable, y expansión barrio por barrio con la misma regla de densidad.
○ visiónRepartidores y rutas rentables barrio por barrio: la pantalla se copia; la malla logística de cercanía, no.
Cada local se reclama con identidad validada — como se reclama un negocio en los mapas — y mantiene su cuenta y sus datos renovados. Es trabajo de calle, uno por uno. Y es nuestro.
Otro comparador que cobra por el ranking se muere. Nuestro modelo hace plata sin vivir de la comparación de precios.
Producto base construido, barrio elegido, plan por etapas con portones de decisión. Buscamos socios para encender el piloto.
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